Guadalajara, Jal. Mx., // //
Gilberto López Rosas, oncólogo de presumir y gran ser humano
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FOTO Laura Gutiérrez FOTO Laura Gutiérrez

Todo talento es obligación presumirlo, que la gente lo conozca y sepa todas sus cualidades. En este caso Axópolis.com, conversó con el doctor Gilberto López Rosas, medico oncólogo e internista. Es joven, pero en realidad cuenta con la capacidad humana y científica para tratar y curar este mal que tanto miedo da a la humanidad: el cáncer.

 

Lo primero que hace el Dr. Gil -como se le conoce- es mostrar su empatía hacia todas las personas que acuden con este problema. Llenarlos de calor humano y enfatizarles que -primero Dios- pero el cáncer no precisamente significa muerte, como muchas personas que nunca han tenido un caso cercano, lo creen.


Otra cosa que deja claro es que los tratamientos no son tan agresivos como cuenta la “leyenda”. No pueden ser peores que la enfermedad y no lo son, aunque también depende de cómo el médico los aplique.

 

Ahora ya se cuenta con tecnología de punta para hacer las mezclas de las quimioterapias, de tal forma que estén libre de contaminantes y no provoquen efectos adversos en el paciente, aunque también mucho tiene que ver la actitud del mismo.

 

Además ya se creó un aparato que ayuda a que no se caiga el cabello cuando se aplican las quimioterapias y está precisamente en una de las clínicas en donde atiende el Dr. Gil. Cosas indispensables que hay que dar a conocer, sin duda alguna.

 

El Dr. Gil nació -por cuestiones médicas- en Guadalajara, pero gran parte de su vida la vivió en Ciudad Guzmán. Allá tienen su residencia sus papás, el Dr. Gilberto López Hernández y Margarita Rosas, enfermera jubilada, personas muy estimadas en la localidad. De inmediato queda claro que la vocación la trae en las venas. Tiene una hermana y él es el mayor.

 

Desde chico le ha gustado la medicina. Como dice el refrán: “el ejemplo arrasa”, sin embargo siempre ha tenido predilección por la música. En un momento pensó dedicarse profesionalmente a esta carrera, pero en México todavía no tiene el reconocimiento debido, sobre todo por el factor económico.

 

En sus primeros años de vida tomó clases de flauta dulce y violín. Es que también tiene esa “vena” de alguna manera relacionada a la música, ya que su abuelo paterno, don Emilio López, fue uno de los más importantes maestros mexicanos que elaboraron las famosas guitarras de Paracho, en Michoacán. El talento se hereda.

 

Alguna vez pensó en ser futbolista y ya más seriamente le llamaba la atención la arquitectura, pero en la preparatoria, en la recta final, se decidió por la medicina.

 

Relata por qué tomo esa decisión:

 

Me decidí por varias cosas. Una de ellas es que tuve una prima que falleció de cáncer cérvico uterino y fue frustrante para mí, en mi adolescencia, no poder ayudarle en cierta medida y también por la parte de que es una especialidad que tiene mucho de humano, desde luego sin menospreciar la parte científica”.

 

El Dr. Gil primero estudió la carrera de medicina general o familiar en la Universidad de Guadalajara (en Ciudad Guzmán), luego la especilialidad de Medicina Interna en el Centro Médico de Occidente del IMSS y la subespecialidad de Oncología en el Instituto Nacional de Cancerología en la Ciudad de México. Desde luego en forma continua acude a seminarios y cursos sobre el tema, tanto a nivel nacional como internacional.

 

Actualmente es uno de los principales especialistas en el Centro Oncológico Internacional (COI) -de los mejores de México para este tipo de tratamientos- pero además es socio de ANKER, una clínica con grandes novedades en el tema de cura de todo tipo de cáncer.

 

Reconoce que dentro de su profesión ha tenido muchos momentos de frustración. “Sobre todo cuando no hay manera de apoyar a los pacientes porque los tratamientos oncológicos son muy costosos y la otra es cuando resulta muy difícil convencer al paciente y a los familiares de que los tratamientos de quimioterapia, inmunoterapia o terapias dirigidas, no son tan tóxicos y no generan eventos adversos como la gente cree”.

 

Pero sin duda son mayores las satisfacciones de salvar la vida de tanta gente con cáncer en diferentes etapas y de distintintos tipos. “Finalmente el cáncer no significa muerte. Los pacientes tienen una luz al final del camino para seguir su vida como antes, aunque desde luego con los cuidados particulares del caso”.

 

Dijo que hay que tomar en cuenta que todo cáncer tratado a tiempo es curable. Es importante acudir a chequeos médicos una o dez veces al año, ya que en la actualidad son muchas situaciones las asociadas a esta enfermedad, por ejemplo la contaminación ambiental, el uso excesivo de drogas, empezando por el alcohol y cigarro, algunos alimentos procesados y también los trasgénicos, además de la propia situación de envejecimiento que va mermando los órganos del cuerpo humano.

 

Sus tiempos libres, que no son muchos, los pasa con sus seres más queridos, su esposa y sus dos hijos. Ella también es médico, es ginecóloga, son el ejemplo de complementariedad.

 

También le gusta jugar tenis y confiesa que no es tan malo en este deporte.