Guadalajara, Jal. Mx., // //
Adalberto Ortega Solís, Premio Jalisco al Mérito Cívico
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Adalberto Ortega Solís, Premio Jalisco al Mérito Cívico

De manos del gobernador Aristóteles Sandoval, recibió el Premio Jalisco al Mérito Cívico, el maestro Adalberto Ortega Solís, hombre que lo caracteriza su gran nobleza y humanidad, además de ser uno de los más importantes abogados y notarios no solo de la entidad, sino de todo Jalisco, además de ser vicepresidente del sector Académico-Asistencial del Consejo Económico y Social de Jalisco para el Desarrollo y la Competitividad.


Ha sido el único de provincia -en 60 años- que ha ocupado el puesto de Presidente Nacional del Colegio de Notarios y durante seis años presidente del Colegio de Notarios de Jalisco.

 

Estudió la carrera de abogado en la Universidad de Guadalajara, donde por más de 40 años impartió cátedra. “El cuatro de julio mi generación de abogados cumplimos 55 años de haber egresado de la facultad y tengo 49 años de Notario Público”. El propio Ortega Solís describe su trayectoria y es evidente que muy pocos pueden estar a su altura.

 

Es Notario Público No. 20 de Guadalajara. Fue director de la Facultad de Derecho de la Universidad de Guadalajara, es el presidente del Consejo Social de la institución educativa y la representa ante el Consejo Económico y Social para del Desarrollo de Jalisco como consejero titular. Es el fundador de la Asociación Nacional de Abogados de Empresas capìtulo Jalisco, entre otras muchas cosas.

 

Desde siempre supo que quería ser abogado y, además, les ofrece interesantes e importantes consejos a los estudiantes de esta carrera, sobre todo que no se queden de abogados generales porque eso ya no se puede, que se especialicen y que hagan desde el primer día, puntos para su prestigio, que es lo más importante. “Los frutos los verán en 10 ó 15 años, pero primero es el profesionalismo. El dinero viene después”, dijo en alguna ocasión.

 

Es especialista en derecho laboral. Nació por accidente de la vida en Tehuacán Puebla, ya que su padre, el capitán Adalberto Ortega Huizar, por su propia actividad como militar, tenía encomiendas por varias partes del país, pero es tapatío, aquí prácticamente ha vivido toda su vida, desde muy pequeño.