Guadalajara, Jal. Mx., // //
Es delincuente fiscal quien presta o vende facturas pero también quien las compra
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FOTO Laura Gutiérrez FOTO Laura Gutiérrez

No está dado de alta en Hacienda pero necesita cobrar un servicio. Le pide una factura (ya todas son digitales), a un conocido y le cobra el impuesto más “una ganancia”. Eso es un delito fiscal muy penado por la autoridad.

 

Vender o comprar una factura, que ahora ya son digitales, es un delito fiscal y desgraciadamente es una de las operaciones que se realizan con la mayor facilidad, tanto de una persona física a otra, como en personas morales, que son las empresas.

 

Se trata de la simulación de operaciones fiscales, que se da cuando un contribuyente ha estado emitiendo comprobantes a pesar de no contar con los activos, personal, infraestructura o capacidad material, directa o indirectamente, para prestar los servicios o producir, comercializar o entregar los bienes que amparan tales comprobantes; o bien, que dichos contribuyentes se encuentren no localizados, lo que origina la presunción de la inexistencia de las operaciones amparadas en tales comprobantes.

 

Omar Sandoval Ortega, miembro de la Comisión Fiscal del Colegio de Contadores Públicos de Guadalajara (CCPG), dijo lo anterior durante una conferencia que ofreció en el Taller para Periodistas Especializados sobre temas fiscales y tributarios de Actualidad.

 

Comentó que se puede dar esta simulación desde grandes empresas que comprar corporativos quebrados y de allí realizan operaciones apócrifas, hasta el hecho de que una persona física le preste o venda a otro ciudadano que no tiene RFC una factura fiscal, para cobrar algún tipo de servicio.

 

Se trata de un tema muy delicado”, dijo Omar Sandoval Ortega, en lo que coincidió la presidenta del CCPG, Martha Lorena Arreola Núñez, quien encabezó el taller. Incluso el Servicio de Administración Tributaria (SAT), tiene una página en donde da a conocer la lista de las empresas sospechosas de operaciones simuladas y también las personas físicas. Se trata de www.efos.mx.

 

Quien después de 30 días de emitir una factura, no pueda comprobar que sí realizó el servicio, se hace acreedor a castigos. Se dejan sin efecto fiscal todas las facturas emitidas y debe pagar el impuesto que resulte e incluso afrontar créditos fiscales y consecuencias penales.

 

El castigo será tanto para quien vende la factura como para el que la compra y no tiene monto. Puede ser desde los diez mil pesos.

 

Dio a conocer que según datos del SAT, la Ciudad de México es la líder en operaciones simuladas, le sigue Monterrey y en tercer lugar se encuentra Jalisco.


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