Guadalajara, Jal. Mx., // //
Hay que aprender de la contingencia
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Laura Gutiérrez Franco es una persona que tiene cerca de 30 años de experiencia en el mundo del reporteo. Su vida ha girado en torno a este oficio. Trabajó por cerca de 26 años en el extinto diario Ocho Columnas. Fue reportera y editora, principalmente de la sección de Negocios, aunque también formó parte del grupo de investigaciones especiales. En la actualidad es reportera de Axópolis.com.
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Hay que aprender de la contingencia

Sin duda que estamos en tiempos de cambio. La contingencia que nos ha traído el COVID-19 en el mundo, no es cosa menor. Ya sea una enfermedad natural o creada, pero al final de cuentas lo importante es cómo le hacemos frente.

 

Ver al mundo de cabeza no es fácil. A veces nos parece algo apocalíptico y podría ser parte, pero solo el Padre sabe el día y la hora. Además,en la actualidad estamos tan conectados, que de inmediato sabemos lo que pasa en otras partes lejanas de este mundo. Hace un siglo eso era imposible.

 

Esa misma conectividad, pero ya no virtual, sino la que se da por los aires, nos hace más propensos a extender los contagios porque se viaja más fácil de una punta a otra del mundo. Ya no existen tantas distancias.

 

El tema desde luego es científico, es médico, pero para encontrar cura todavía falta. Por lo pronto como ciudadanos, cada uno en los más de 160 países afectados, tenemos que poner de nuestra parte, primero que nada quedándonos en casa; segundo no hacer compras de pánico y tercero no hacer caso de información poco confiable y mucho menos replicarla.

 

Que feo es ver cómo una sola persona se lleva 30 litros de leche a su casa ó 20 paquetes de pan de caja; aceite y por supuesto, el famoso papel higiénico, aparte de los cubre bocas, gel antibacterial, jabones y alcohol.

 

Mire, por más limpio que esté usted y su familia, si quienes viven en su entorno no lo están, porque usted acaparó las compras, entonces tiene amplias posibilidades de contagiarse. Nadie estamos exentos.

 

Lo curioso que compraron todo lo que se les ponía por enfrente, hasta las tiras para tomar el nivel de glucosa se llevaron a su casa. Había escasez en las farmacias. Lo peor del caso es que también le quitan esos productos al sector salud, quien en verdad las necesita.

 

Por tanto, hay que tomar el encierro a manera de reflexión, de que aquí estamos de paso y que lo único que nos vamos a llevar son las buenas obras.