Guadalajara, Jal. Mx., // //
¿Y en manos de estos mozalbetes estamos dejando el país?
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Carlos Brambila N. Director – Editor de Axópolis.com
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¿Y en manos de estos mozalbetes estamos dejando el país?

Una vez más las costumbres de los jóvenes dan de qué hablar y por supuesgo el medio son las redes. En los últimos días se han popularizado dos nuevas estupideces (perdón pero no encuentro una mejor forma de definirlas) de jóvenes, en una de ellas tres jóvenes saltan, los de los extremos al mismo tiempo, el de en medio un poco después, entonces los de los extremos le patean ambas piernas y el “cándido/a” de en medio cae de espaldas, pero muchos al caer se golpean la cabeza con el piso en la región occipital, ya hay varios reportes de hospitalizados con fractura de cráneo por las bromitas 

 

La otra es similar, pero la variante es que al ir caminando, alguien distrae a la víctima, mientras dos personas (en este caso mayoritariamente mujeres) pasan a un tiempo por delante de él/ella un lazo, mecate, vaya hasta un sudadera. Lo que provoca es una caída de bruces, cuando se tiene tiempo de meter las manos para evitar un fuerte golpe en el rostro todo queda en un raspón en las palmas de las manos, cuando no, una fractura de nariz.

 

¿Qué tipo de gente puede llegar a efectuar esas “bromitas”?, ¿que tienen dentro de sí?, ¿qué nivel de inteligencia tienen? Víctimas y verdugos andan entre los 15 a 18 años, o sea ya se supone que tienen un cierto nivel para pensar en las consecuencias de sus acciones, pero…

 

¿Esos son los jóvenes que unos pocos años accederán al mercado de trabajo? ¿podrán ellos heredar un México que se pretende cambiar? Se los dejo de tarea.

 

Pero quisiera compartir con ustedes queridos lectores, una anécdota que nos platicó un industrial en la pasada comida de prensa realizada por el CCIJ conmotivo de la Navidad. Nos refería este empresario que la experiencia con “milenials” había sido muy difícil y nos contó esta anécdota.

 

Él generalmente estaciona su auto en un lugar asignado al frente de su empresa, por motivos que no vale la pena comentar, un día lo hizo por el patio de maniobras en la parte trasera, así que tuvo que pasar por la planta, al hacerlo, le llamó la atención un joven que realizaba un proceso y se acercó para decirle que lo estaba haciendo mal y le enseñó como hacerlo, de repente el joven le dice con arrogancia ¿me das tu nombre? Él se lo dio, en un rato más se enteró que el indignado mozalbete fue con su jefe para reportar a “un fulano de nombre tal, que había llegado a corregirlo y que él no recibía órdenes de cualquiera” cuando el apenado jefe del muchacho le dijo que el que lo había corregido era el dueño de la empresa, el interfecto ni se inmutó, pero al día siguiente ya no se presentó a trabajar.

 

Y me pregunto ¿estos son los que van a salvar a México? ¿En ellos vamos a dejar el país en unos cuantos años? Es más, ya muchos están iniciando su camino laboral.

 

Como decía mi abuelita, que Dios nos agarre confesados.