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De jefe a superlíder
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Instituto Mexicano de Consultores en Desarrollo Organizacional, A.C
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De jefe a superlíder

Mucho se ha escrito y hablado del liderazgo, ya que se ha confirmado de acuerdo a los conceptos  de los grandes gurús, que es un proceso interminable de desarrollo.  El primer gran atributo que un superlíder debe tener, me refiero a la humildad de reconocer sus limitaciones, es clave para fomentar un poderoso equipo de trabajo, por lo cual un Superlíder debe saber donde está parado para cubrir sus talentos no tan fuertes,  con las fortalezas que posean otros  miembros de su equipo de trabajo. 

A pesar de ser lo anterior algo sencillo y lógico, en la práctica no es fácil de entender y menos de llevarlo a cabo, ya que el disfraz  y la soberbia de “Jefe fuerte”  en muchas ocasiones  limita el potencial de los equipos de trabajo y consecuentemente de la organizaciones. Esta situación está enmarcada también por la cultura laboral no tan favorable, principalmente por la falta de  una visión clara y compartida, procedimientos ágiles, eficaces y flexibles, reconocimiento como una práctica cotidiana, la capacitación y desarrollo del personal como una inversión contra el “gasto” que los financieros generalmente lo  catalogan y cultura de aprendizaje; sin olvidar los principios de liderazgo, ya que en la práctica, independientemente de la posición que se desempeñe en la organización, todos tenemos el rol de líderes, amén de otros rasgos fuertes de la cultura organizacional a considerar, como  los procesos de comunicación y la tecnología de punta. 

Lo anterior, podríamos encasillarlo, en un primer nivel de liderazgo “No sé que no sé”; al pasar de esta etapa, se prepara el cimiento de un  Superlíder, al brincar de este nivel al siguiente “Sé que no sé” y me preparo para “Saber y aplicar lo que no sé”;  y una vez conquistado este importante nivel, desarrollar líderes de líderes. Lo anterior, no es un trabalenguas, es una realidad y necesidad organizacional y una  regla básica  de un Superlíder.

Un segundo atributo es sin duda la confianza, ya que sin ella, el equipo y las empresas no navegan  sobre vientos de éxito, haciendo hincapié en que ¨”la confianza no se compra en la tienda de la esquina” y es difícil de lograr y fácil de perder; ahí otra enmienda para el Superlíder.

Como un gran almirante que ajusta las velas ante los turbulentos vientos organizacionales, el Superlíder, también debe tener clara la ruta para llevar a buen puerto los principios rectores de la organización (Misión, Visión, Valores de operación, Objetivos Estratégicos,  etc.), siendo claves los indicadores de medición, recordando que lo que no se mide, no se puede mejorar, asegurando que los equipos de trabajo tengan cubiertas las competencias socio-técnicas que los roles de trabajo exigen.

Otro factor no menos importante, para pasar de Jefe a Superlíder, es dotar a los colaboradores, de reconocimiento, legítimo y oportuno;  no necesariamente debe ser  económico, aunque dependiendo del logro, también no se debe desechar el mismo. Una forma de hacerlo es a través de ofrecer   mayores retos y estímulos vía Empowerment, lo que nos podría llevar a un retador y ágil ejercicio, al cual lo desafío de la siguiente forma: 

a) Haga una lista de las 10 actividades importantes que usted realiza y que alguien de su equipo puede llevarlas a cabo en forma exitosa y que tal vez por costumbre, viejos paradigmas o desconfianza, no los ha delegado. 

b) Asegúrese que las actividades que usted delegue en sus colaboradores, sean posibles que las coronen con éxito, basado en las competencias de su equipo y desde luego dotándoles de recursos; y por último

 c) Vencer la tentación de “darle nuestro toque”, ¡estimule el aprendizaje! dejarlos hacer las cosas es una forma efectiva de desarrollo y ¡por amor de Dios, no olvide reconocer los logros sobresalientes en este proceso! de la mano de un feedback  de aprendizaje, estimulante y oportuno, que derive en planes de acción.

Lo anterior, impulsa a los Superlíderes a lograr mejores resultados, sin olvidar otros aspectos importantes en su rol, como: gestión de la inteligencia emocional, manejo exitoso del estrés, formación de equipos de alto desempeño, etc.

Concluyendo,  a pesar de que los principios y leyes del liderazgo, son sencillos, es compleja su aplicación; la buena noticia es que en el Instituto Mexicano de Consultores de Desarrollo Organizacional, A.C. le brindamos las mejores herramientas para el éxito propio y de su  organización.