Guadalajara, Jal. Mx., // //
Asegurar la permanencia de las organizaciones
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Licenciada en Psicología por la Universidad de Guadalajara Maestra en Desarrollo Organizacional y Humano por la UNIVA. Miembro del Instituto Mexicano de Consultores en Desarrollo Organizacional, A.C.
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Asegurar la permanencia de las organizaciones

¿Podemos estar seguros de que nuestras organizaciones durarán al menos lo suficiente para mantenernos laborando en ellas?

 

Conozco a hombres y mujeres con espíritu emprendedor que en pocos años han fundado y crecido organizaciones de hasta 2,000 colaboradores. Uno de esos hombres -Sergio- se encontró con una verdad: a sus 58 años de edad, su empresa dependía al 100% de él pues era la única persona que conocía a profundidad los procesos, las actividades y los movimientos financieros. Si le ocurría algo, corría el riesgo de que su empresa se acabara, los miles de empleos se terminaran, y lo construido a lo largo de los años llegara a su fin.

 

En el contexto de las empresas mexicanas que surgen a partir de la inversión familiar o la gran visión de algún emprendedor, se establecen “changarros” que más adelante se convierten en negocios, pero algunos de estos no llegan a ser empresas. Se contratan personas, se vende el producto o servicio, y se deja a la intuición el crecimiento.

 

La mayoría de estos negocios mueren en los primeros tres años. De los que logran continuar pocos establecen planeación y con ella procesos para la mejora de la calidad. 

 

En el mundo complejo de cambios constantes que vivimos hoy en día, la tecnología y la inmediatez son componentes que buscamos en los productos y servicios. Sin darnos cuenta incluso buscamos que los procesos tengan estas características. Si siempre buscamos la inmediatez, es posible que pasen los años, y nos ocurra como a Sergio, que no se había planteado qué pasaría con su organización cuando él ya no estuviera. 

 

Desde esta perspectiva podemos plantear cómo queremos estar en el corto, mediano y largo plazos para desde ahí trazar una ruta que nos llevará de cierto a ir logrando las mejoras en las personas y en la organización.

 

Vale la pena implementar en nuestra organización cambios planeados aceptando que algunos se verán reflejados en el mediano plazo como son el caso de la cultura o la estandarización de procesos. Sin embargo, es indispensable dar el primer paso: reconocer que necesitamos ayuda de disciplinas como el Desarrollo Organizacional que, con la mirada fija en la visión, corrige debilidades, brinda retroalimentación, entrena y capacita a las personas, cultiva confianza y reciprocidad en los equipos de trabajo, mejora las políticas, optimiza la toma las decisiones, entre otros objetivos. Todo esto, para que la organización permanezca en el tiempo de manera saludable.

 

Sergio, de estar preocupado por perder todo lo trabajado en un instante y dejar a sus hijos y a sus trabajadores sin empresa, se comprometió a llevar a cabo la institucionalización de su negocio. Así se llevó a cabo una intervención de Desarrollo Organizacional con la cual se mejoró la estructura organizacional, se documentaron procesos, se formó y capacitó al personal, se están estableciendo controles, etcétera. 


Estas acciones, junto con lo que falta del proyecto de institucionalización, le permitirán a Sergio retirarse en pocos años, manteniendo su empresa en crecimiento y a sus empleados en desarrollo.