Guadalajara, Jal. Mx., // //
No se admiten devoluciones
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Carlos Brambila N. Director – Editor de Axópolis.com
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No se admiten devoluciones

Allá por mediados de los 80’s una distribuidora automotriz lanzó al aire un jingle (comercial cantado) que decía “El servicio es nuestro negocio” y el problema es que el servicio de sus autos, efectivamente resultaba demasiado caro, así que la gente decía, “si, ya lo creo”, la campaña resultó contraproducente y la imagen de la empresa resultó dañada.

 

Otro ejemplo, en el transcurso de los últimos quince días, asistí a un congreso y una convención. El primero en Nuevo Vallarta, el segundo, la reciente 4ª Convención de Industriales del CCIJ en Puerto Vallarta. Una vez más el tema central, el servicio. El primer caso, resultó un fiasco, el hotel simplemente no tenía la experiencia para el manejo de grupos grandes, el resultado: un caos y las consecuencias las sufrirían los congresistas que salieron echando pestes del lugar; en cambio la Convención del CCIJ, un éxito de organización.

 

Último caso, que fue lo que me decidió a escribir del tema. Nos citamos un amigo y un servidor a desayunar el sábado pasado para hablar de un proyecto, nos sentamos y nos enfrascamos en el tema hasta que después de casi diez minutos, nos damos cuenta que las meseras no se habían acercado y menos aún ofrecido la obligatoria taza de café, debo advertir que el restaurant lo escogimos por su cercanía, no por asiduidad. Después me enteré qué en los terrenos de Plaza México, cosa de la que no estoy seguro, se realizará un proyecto inmobiliario, es decir que en caso de que eso sucediera (repito, no me consta) el restaurant tendría que, en el mejor de los casos, cambiar su ubicación.

 

Conclusión, las meseras están intranquilas o ya no les interesa gran cosa la clientela. Por lo pronto, no regreso ahí y tampoco al hotel de Nuevo Vallarta (lástima, ¡qué playas!) Así que ¡el servicio es todo!, puede usted tener un producto maravilloso, unas instalaciones de otro mundo, todas las facilidades, pero si en el proceso el trato falla, adiós cliente. La clave del servicio es la actitud, si la clientela no queda satisfecha con la calidad y el valor de los servicios que recibe… se acabó.

 

Y ya que estamos en tiempos electorales, llevemos la idea a otra faceta de nuestras vidas diarias. Se ha repetido hasta el cansancio, que el gobierno no genera riqueza, son las empresas las que lo hacen, los gobiernos (de todos los partidos) son facilitadores, ése es su trabajo. Pero los ciudadanos somos los clientes de los servicios que deben prestar dichos gobiernos.


El asunto está, en que si a usted, no le gusta determinada pasta de dientes, ya no la vuelve a comprar o si no le agrada el restaurant, simplemente no regresa. Pero en caso de los gobiernos no podemos hacer lo mismo, nos “fletamos” con ellos tres o seis años, con todos los riesgos que ello significa, porque los candidatos ya nos están enseñando quienes son, cuáles son sus fortalezas y sus debilidades y aquí, simplemente, no se admiten devoluciones.


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