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La Inteligencia Emocional en el trabajo
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La Inteligencia Emocional en el trabajo

En días pasados me preguntaba una amiga que en qué área es donde más se requiere que tengamos desarrollada la inteligencia emocional,  yo le respondí que en todas las áreas en donde nos manejamos e interactuamos ya que la inteligencia emocional requiere de habilidades como el autoconocimiento que ya lo comentamos anteriormente, es  muy importante  el autocontrol y dominio personal, o lo que es lo mismo: la templanza, tener un autogobierno, controlando los impulsos y pasiones en una esfera prudente sin que se pasen y traigan entonces consecuencias que pongan en riesgo la propia estabilidad.

 

Como ya comentaba anteriormente, la inteligencia emocional consta de habilidades que se pueden aprender y desarrollar desde la infancia, o en cualquier momento de la vida ya que el cerebro siempre está en constante adaptación. Entre ellas están también el entusiasmo y la empatía, temas que próximamente comentaré.

 

Donald W. Winnicott, célebre pediatra, psiquiatra y psicoanalista inglés, afirma lo siguiente: “El arte de contenerse, de dominar los arrebatos emocionales y de calmarse a uno mismo, es el más fundamental de los recursos psicológicos” Si llevamos esta habilidad al área del trabajo, encontramos varias ventajas como evitar o impedir distracciones, lograr una buena concentración, recordar, aprender, relacionarnos positivamente con los compañeros, e inclusive nos sirve para tomar decisiones con claridad. 

 

La sociedad moderna requiere de un liderazgo con capacidad, sin controlar o someter sino con la habilidad de persuadir, encausar y colaborar en los propósitos comunes, no solo ser bueno en las labores especificas sino también implementando y fomentando buenas relaciones con las demás personas, capital inestimable para el trabajador.

 

Por otra parte la eficacia, la productividad y la satisfacción de una empresa están condicionadas por el modo en que se habla con los empleados de los problemas que ahí se presentan; la retroalimentación es el nutriente esencial para potenciar la efectividad de los trabajadores, evitando los ataques generalizados que van dirigidos al carácter de la persona, pues generan un efecto devastador en la motivación y la confianza de quien los recibe, una buena critica no es atribuir los errores a un rasgo de carácter, es mejor centrarse en lo que la persona ha hecho y puede hacer en el futuro, ofrecer  soluciones, ser concreto y sensible al impacto de las palabras del interlocutor.

 

Por la sana locura, razón de ser y hacer.