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Estados Unidos y los tratados de Libre Comercio con TRUMP
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Estados Unidos y los tratados de Libre Comercio con TRUMP

Esta semana el presidente electo TRUMP publicó un video advirtiendo que en el primer día de su presidencia dejará formalmente el TPP (el acuerdo Transpacifico de Libre Comercio entre 11 países de la cuenta del pacífico). Ante este hecho hay varias reflexiones que hacer.

Primero la sorpresa internacional. Shinzo Abe, primer ministro japonés, se reunió a mediados del mes de noviembre con Trump en Nueva York y dijo, tras la reunión de ambos, que Trump es “alguien en quién se puede confiar”. Días después, tras el anuncio que Estados Unidos abandona el TPP, el mismo primer ministro declaró que el “TPP sin Estados Unidos no tiene sentido”. Es sabido que el TPP es (o era) un mecanismo para tratar de balancear la proveeduría mundial entre China (que NO es parte del TPP) y otros países asiáticos como Vietnam y Malasia y que sí son parte de este acuerdo, así como con países de Latinoamérica como México, Perú y Chile.

Segundo, hace claro que el presidente de Estados Unidos SI tiene facultades para retirarse del Tratado de Libre Comercio de America del Norte (TLCAN) con solo mandar una carta a los gobiernos mexicanos y canadienses con solo un aviso de 6 meses de anticipación (Art. 2205 del TLCAN).

Tercero. En estos momentos, los elementos para mantener la balanza a favor de mantener el TLCAN la tienen las grandes empresas que han invertido, desde hace más de 20 años en México y tienen actualmente una red muy sofisticada de proveeduría entre los tres países. Armadoras de autos, empresas de alimentos, bebidas, productos de consumo, electrónicas entre otros importantes sectores; tienen en el TLCAN una forma de hacer negocios que les permite ser competitivos. El “lobbing” que hagan con el presidente electo Trump será decisivo. 

Cuarto. El presidente electo Trump ha dicho que el TLCAN deberá ser revisado y México y Canadá deberán aceptar nuevas condiciones que sean más favorables con Estados Unidos y de no aceptar entonces saldría del Tratado. Este es quizá el tema central del debate. ¿qué es exactamente lo que pretendería Trump negociar? Ha dicho que quiere aranceles de 35% a los productos mexicanos y forzar así a que empresas manufactureras regresen a Estados Unidos. Adicional a esta declaración, no hay mucho más para poder deducir sus intenciones. Sin embargo, reflexionando en el costo país, resalta a la vista que el obrero promedio en Estados Unidos cobra más la hora de trabajo que en México o China. Trasladar fabricas de regreso a Estados Unidos no garantiza la viabilidad comercial de productos hechos en Estados Unidos. Tómenos de ejemplo el Iphone de Apple. En una buena porción estos teléfonos están hechos en China. Si se hicieran en Estados Unidos, tendían un precio final un 30% a 40% más caros que el actual. ¿El mercado pagaría por esa diferencia? La tendencia Global es a reducir costos, tener eficiencia en los procesos productivos y el proteccionismo que impulsa Trump es un choque frontal contra estas tendencias empresariales globales. Además, en las cadenas de producción promedio, el margen de ganancia de los fabricantes no es el más alto. La ganancia está en la distribución, en la mercadotecnia, en la propiedad intelectual. El rol de “fábrica del mundo” no es un rol que las naciones desarrolladas deseen: la innovación, prestación de servicios, creación de valor es en donde las naciones desean estar. Un análisis rápido de la composición del PIB (cuanto de lo que produce un país es proveniente del sector primario (campo), secundario (manufactura) y terciario (servicios) da cuenta que los países desarrollados tienen una clara disminución de la participación del sector primario y secundario a favor del terciario. La economía de servicios es (o al menos era) la meta de las naciones desarrolladas. Parece que Trump desafía este modelo y quiere que estados unidos vuelva a fabricar más y más. Aquellos lectores que tengan entre 40 y 50 años de edad sin duda recuerdan una ola de productos “MADE IN USA”. En los 80’s era “MADE IN MEXICO”, a principios del siglo XXI era “MADE IN CHINA” y ahora es “MADE IN INDIA” y otros países del sudeste asiático. 

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¿Puede y le conviene a Estados Unidos fabricar internamente lo que es más barato en otros países? Es un desafío total a los actuales modelos de desarrollo y es precisamente la plataforma de Trump desde su campaña: desafiar lo establecido. El debate de los Tratados de Libre Comercio en la era Trump será la prueba de la viabilidad económica de esta visión. Las apuestas están en su contra. 


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