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Amarse a sí mismo
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Amarse a sí mismo

En días pasados surgió una interesante charla con un amigo al que veo como si fuera mi hijo, por su edad, por el cariño que existe, por la confianza y por la figura femenina y materna que encuentra en mi, adicional al de su mamá. 

 

Ese momento de encuentro sirvió para filosofar y expresar sus inquietudes, sus temores, quejas, desaliento, disgusto y demás emociones y sentimientos propios del ser humano y característicos de cualquier adulto joven, que llega a la tercera década, con su propia búsqueda, sea hombre o mujer, cualquiera que sea su gusto o preferencia de genero, profesionista o no, en matrimonio o en la soltería sin hijos o con hijos, dinero, trabajo, amigos, ejercicio, diversiones, un deporte, o hobby especifico etc. nos dimos cuenta que nada de eso es determinante ni facilita encontrar la propia identidad y felicidad tan buscada, que existe una ansiedad y  desasosiego, una expectación e insatisfacción que conduce a un vacío existencial. 

 

¿Qué puede estar sucediendo? ¿Por qué tal insatisfacción? ¿Qué se busca? ¿Se sabe lo que se desea encontrar? 

 

A partir de ahí he platicado con otras personas hombres y mujeres de las mismas edades entre los 30 y 40 años y un buen porcentaje no manifiestan satisfacción ni felicidad en su ser ni en su hacer, buscan el tener.  Con base a mi experiencia personal y profesional me atrevo a decir que amarse a si mismo es la base, pues es a partir de uno mismo que se proyecta el amor, el gusto y la aceptación hacia lo que se es, se hace y lo que se tiene, pero también existe como bien menciona C. Jung, una parte obscura en cada quien, que él llama “La sombra” misma que debe ser descubierta, reconocida, aceptada y amada también, lo cual impide que seamos tan perfeccionistas y exigentes, evitando que nos convirtamos en buscadores constantes de faltas a nuestro alrededor y por lo mismo insatisfechos.

 

Son esas áreas obscuras las que hay que trabajar, empezando por el miedo, el desamor, la rutina, las creencias limitantes, la falta de sentido de vida, falta de sentido del espíritu, crear el estado de felicidad poco a poco, aunque sea empezando con los  “charcos de felicidad”  llamados así porque se encuentran en lo material y que pronto se evaporan, pero que nos provocan movimiento, crear normas y estrategias, aspirar a algo. Entre otros puntos a trabajar en pro de un  estado de bienestar, esta el buscar un equilibrio entre los placeres superiores siendo estos los intelectuales, morales y de dignidad, y los placeres inferiores, los que llenan las necesidades básicas como la comida, el descanso ilimitado, el sexo, la comodidad, etc.

 

Margaret E. Rumbeck afirma que  “la felicidad no es una estación de llegada, sino una forma de viajar…”

 

Por la sana locura, razón de ser y hacer. 


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