Guadalajara, Jal. Mx., // //
¿Aguantas todo?, entonces sí mereces ser empresario
0 Comentarios Por
Tamaño de letra: Decrease font Enlarge font
¿Aguantas todo?, entonces sí mereces ser empresario

En el último capítulo -de su primera etapa- de Negociando con Tiburones México, los protagonistas Arturo Elías Ayub, Jorge Vergara, Ana Victoria García, Carlos Bremer y Rodrigo Herrera, todos ellos empresarios de gran talla, dejaron bien claro a los participantes que un empresario no es aquel que “avienta la toalla”, al primer problema.

 

Toda gran empresa se da a base de caídas y aprendizaje. De conocer nuevos caminos para que el mismo proyecto tenga éxito. Se tienen que abrir caminos por cuenta propia, por talento, tocar puertas y aunque en un principio todas se cierren, con paciencia y esfuerzo, se abrirán muchas más.

 

Y es que en este último capítulo se presentaron tres jovencitos provenientes de Monterrey, de los cuales nunca se supieron sus nombres porque se presentaron enmascarados. Traían un espectacular negocios de donas, diferentes, dicen que más ricas que cualquiera de las que están ahorita en el mercado.

 

Traían algo muy diferente, “un negocio oscuro”, que tenía a los “tiburones” muy emocionados, porque el cliente llegaba a un local, algo así como una casa abandonada. No había nadie que lo atendiera. Se abría una pequeña caja de fierro con un libro. Se hacía el pedido.

 

Cuando estaba listo se abría una puerta, que al entrar el cliente inmediatamente se cerraba a sus espaldas. Allí les entregaban su caja de donas y salían muy felices.

 

Todos los “tiburones” querían entrarle al negocio, pero cuando a los emprendedores se les ocurrió decir que ofrecían el 70 por ciento de empresa y que el dinero que recibían no era para reinvertirlos, sino para ellos, fue cuando todos se echaron para atrás.

 

Arturo Elías les dijo que en primer lugar él nunca negociaría con gente enmascarada y en segundo lugar, tampoco con quien quiere vender la mayor parte de su empresa y que solo quiere quedarse con un pequeño porcentaje para recibir utilidades, pero sin seguir trabajando en ella.

 

Y es que los chavos, pienso yo, se quisieron pasar de listos, pero pese a lo exitoso de su proyecto, les hicieron ver que esas actitudes no son de emprendedores exitosos. Quien no lleva riegos y los saca adelante, no merece el título de empresario. Básicamente los mandaron a su casa sin dinero y bien regañados.

 

Aquí la moraleja es que la actitud muchas veces vende más que la facturación anual que pueda tener cualquier proyecto. Así que a ponernos las pilas.


Suscribirse a alimentadores (feed) de comentarios Comentarios (0 publicado)

total: | mostrando:

Publicar tu comentario

Por favor introduce el código que ves en la imagen:

Captcha