Guadalajara, Jal. Mx., // //
Dios perdona pero el tiempo a ninguno.
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Dios perdona pero el tiempo a ninguno.

Con esta frase de la canción “Abrázame muy fuerte” de Juan Gabriel recién fallecido, voy a abordar desde la tanatología como parte de mi profesión, el tipo de duelo que a muchos nos sorprendió.

 

En este caso particular la muerte de un canta autor tan querido y famoso en  su estilo conmovió a la sociedad mexicana y trascendió a otros países en el sentimiento de la gente, las manifestaciones populares se han multiplicado y hasta el presidente Obama envió sus condolencias. Habiendo  sido un tipo de muerte súbita, producida cuando la persona se encuentra aparentemente en buen estado de salud y facultades artísticas “laborables”, resulta ser un tipo de muerte inesperada que  estremece a toda una multitud.

 

Este sentimiento popular ha sido comparado con las muertes de grandes ídolos como Pedro Infante o Jorge Negrete e  induce a experimentar un duelo llamado “masivo” donde todos y cada uno expresan su sentir según sea el apego, la admiración y el fanatismo que se le  profese. Existen diferentes tipos de duelo, dependiendo de las diferentes situaciones, cambios, pérdidas y tipos de muerte.

 

El duelo es el proceso de dolor que experimenta una persona ante un divorcio, el final inesperado de una relación afectiva, ante una jubilación, una crisis económica, una enfermedad incurable, una pérdida material, así como ante  la  muerte de un ser querido o admirado, con quien se tenia un apego emocional, como pudiera ser hasta la desaparición de una mascota.  El duelo a la vez es un desafío, un enfrentamiento de nuestra expectativa  contra la realidad, para finalmente adaptarse a la ausencia definitiva motivo del duelo y llegar a la aceptación. 

 

No cabe duda, la muerte y el tiempo son implacables y nadie se salva. 

 

Por la sana locura de ser y hacer.